El diagnostico social ha sido, a lo largo de la historia
del Trabajo Social el único concepto asumido
universalmente como plataforma fundamental de la acción
o intervención social y paradójicamente
quizá el que haya sido menos elaborado y desarrollado
conceptualmente.
Las diferentes definiciones de Diagnóstico
Social han estado vinculadas a las corrientes teóricas
predominantes en cada época histórica,
aportándonos su desarrollo, bagaje documental
y riqueza conceptual y empírica.
En la actualidad, y respondiendo al
reto de nuevas corrientes teóricas, la profesión
precisaba dotarse de un modelo de Diagnóstico
Social que aglutinando observables, recogiera la multiplicidad
de variables a tener en cuenta para la emisión
de una valoración diagnóstica.
Este constructo sistemático
ordenado y racional, posibilita el análisis de
la realidad desde un enfoque múltiple y globalizador,
permitiendo la contrastación, verificación
y evaluación de la práctica profesional.
La elaboración de este modelo
operativo de Diagnóstico ha sido posible gracias
a la concurrencia de las siguientes variables: